Mamá niño trans de Yucaipa, California, EE.UU.

Hay tantos tipos de vida en el mundo, que cuando escuchas hablar de alguno no das crédito de que esas cosas pasen. En el mejor de los casos lo analizamos, en algunos otros lo criticamos o cuestionamos. Por qué simple y sencillamente todos creemos que esas situaciones no pasaran en nuestras vidas.

Por qué en la vida nunca dejamos de aprender. Que sabes tú o que se yo de los sentimientos reales de las personas que conocemos, personas cercanas como tu hermana, tu mamá, tu esposo, tus hijos o peor aún uno mismo. En la vida debemos de aprender a escuchar a ver más allá de esa máscara porque no cualquiera se muestra o divulga lo que realmente es, siente o sufre. Cuantas veces nuestros hijos nos piden ayuda a gritos y nosotros no entendemos realmente qué tipo de ayuda debemos darles.

Hace dos años mi hija me pidió con lágrimas en sus ojitos no le dijera que estaba bonita porque ella no quería serlo; no por ser bonita sino por ser NIÑA, dijo "Yo quiero ser NIÑO". Quedé impactada con la noticia, aunque hace ya tiempo atrás yo sabía que tenía gustos diferentes, pensaba: "Sólo son juegos eso va a pasar" por tanto, le expliqué que estaba bien si le gustaban los juguetes de niño, que no había problema si se sentía a gusto con eso. Volteó, me miró, tomo fuerzas y dijo, no quiero que me vistas de niña mami no me gustan los vestidos. Quizá para consolarla, mi respuesta inmediata fue: No te preocupes no lo volveré a hacer.

Desesperada, impactada y triste busque ayuda de inmediato. Para el siguiente día, ya estaba hablando con un psicólogo, entendí era algo real, no cualquier niño te dice a los cuatro años que no está a gusto con su género, aun así "CREIA IBA A PASAR". Y sí, paso un año y cada día su tendencia a ser niño era mayor (AUN ASI CREIA IBA A PASAR), volvía y volvía a insistir en no querer ser NIÑA sino NIÑO, ¿Qué hacer? ¿Qué decir? ¿Como actuar?

Ya para ese momento, había leído investigado y visto innumerables artículos y documentales respecto a la disforia de género, pero que creen "AUN ASI CREÍA IBA A PASAR." Noo cómo? Mi niña tenía todas y cada una de las características de ser un niño transgénero pero aun así "INSISTÍA IBA A PASAR". Y así, volvió a pasar un año más. Llevaba ya dos años esperando y me preguntaba, ¿esto se le olvidará? hasta que paso nuevamente. Paso, que llorando y con más dolor que antes me dijo "Mami tú crees que, si le rezo a Jesús, me ayudé a ser niño" No, no lo podía creer, ahí estaba frente a ella y su realidad, esa realidad que no quise sentir ni ver por mis malditos miedos, por no querer exponerla a la crítica severa de la gente, por tratar de evitar el dolor del rechazo.

Si encima de ella estaba yo, porque yo soy la grande, porque soy la consiente, como podía ella decir lo que necesita o quería si sólo era una niña y no puede decidir. Y ahí fue donde supe que esto no pasaría; ya no más pensar en que se le iba a pasar, que era cuestión de juego y ella no podía decidir. Fue entonces, cuando saqué fuerzas de donde pude y puse mi amor por encima de mis prejuicios. Fueron días enteros de seguir estudiando sobre el tema, fueron a aún siguen siendo noches en vela tratando de entender mejor la situación.

Peleas interminables con mi esposo para poder empezar el cambio de imagen que ella nos pedía. Como podía doler tanto un corte de cabello de niño, si durante la mitad de mi vida los he hecho, como podía ser tan frustrante dejarla usar la ropa que ella eligiera y si, duele, duele en el alma, duele en cuerpo, pero duele mucho más en el cerebro, aquel que por más información que tuviera, no me dejaba actuar. Le dije: Si te portas bien durante cinco días sin ningún problema, sin ningún grito, sin nada Abigail, te corto tu cabello. Fue entonces cuando se le iluminaron sus ojos como hacía mucho tiempo no los veía y dijo: ¿De verdad?, Contesté: Si. Sabía que había infinidad de posibilidades de que no cumpliera, pues por mucho tiempo había tenido problemas de conducta. Hicimos una hoja con los 5 días y al terminar cada día, tachaba uno. esto hasta llegar al cuarto día. Esa noche a la hora de dormir me dijo: Mami ¿Sabes qué día es mañana? es el día especial, voy a tener mi corte de cabello.

Y así fue después de pelear mucho con Edgar, mi esposo, lo aceptamos. No del todo, porque quería hiciéramos un corte de mohicano. Negociamos y le hicimos un corte un poco más largo. Se puso feliz, su comportamiento cambio por completo, se sentía identificado, se reconoció en seguida, había algo diferente en esa personita. Supe se sentía FELIZ, empezó a hablar más conmigo a acercarse más a mí. Durante una plática que pospuse por algún tiempo le pregunté. Si tuvieras la posibilidad de elegir como te hablemos ¿Como sería?, se río y contesto como NIÑO. Le dije está bien, va a ser difícil, pero lo voy a intentar. ¿También pregunté, quisieras poder elegir tu ropa?, definitivo dijo sí. ¿cómo te la imaginas?, pensó por muy poco y dijo: Una camisa, un moño y unos tirantes.

Ahí estábamos comprando la ropa soñada. No ha sido nada fácil y será quizá aún peor. Hoy estamos asistiendo a un grupo de apoyo para padres de la comunidad LGBT y estamos también en seguimiento terapéutico, mientras tanto, el cada día es más EL. Viste ahora de niño y eligió JUAN por nombre.

Nos queda mucho camino por recorrer, pero lo haremos juntos, en una misma línea los cinco (Dios, Edgar, Andrea, Juan y yo) tomados de la mano para apoyarnos unos a otros.

Finalmente, doy gracias a Dios por tener a toda mi familia a mi lado siempre apoyándonos, eso es muy confortante.

¡Y sí, soy la afortunada mamá de un niño trans llamado Juan!