Séptima
2019
27/30 Junio 2019
Medellín
Colombia

Séptima Convención Internacional

TRANS Formando desde el amor y las familias

ORGANIZADORES: Asociación Internacional Familias por la Diversidad Sexual, Familias Unidas por la Diversidad Sexual (FAUDS)

PAÍSES PARTICIPANTES: Estados Unidos, México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Chile, Argentina, Brasil, España.

REFLEXIONES GENERALES
En este momento histórico los intentos de universalización, de generalización y de normalización de las condiciones humanas están siendo cuestionadas, de tal cuenta que se está fortaleciendo el paradigma de que hay tantas realidades como personas. La sexualidad históricamente ha sido objeto de control, pero, mientras la heterosexualidad (construida como norma) se le controla y encasilla, a la diversidad sexual se le excluye, burla, señala, rechaza, violenta y asesina. Aunque en realidad (y cada vez queda más evidenciado por la ciencia) el sexo viene dado por un continuo multidimensional el problema es que la sociedad es sexo esquemática. Pese a esto, estamos ante un inminente cambio de paradigma: Las concepciones del género están expandiéndose más allá de lo genital y binario y las identidades se están mostrando como diversas. Las posibilidades de permitir que las personas manifiesten su propio ser, supone un avance para la humanidad porque apela a elevados valores de empatía, comprensión y solidaridad.

EXPRESIONES, CONSIGNAS INTERESANTES
“Te entiendo, te acepto, te cuido” | “Menos binarismo, más espectro” | “Todos los niños merecen una infancia feliz” | “La inclusión no viene por decreto: nace desde una cultura de empatía y solidaridad por los otros” | “Los derechos de nuestros hijos no pueden esperar: su vida está en juego” | “No lo elegí, no me convertí, solo nací y soy”.

IDENTIDAD DE GÉNERO
Angélica Restrepo, psicóloga, Universidad Javeriana.
Johana, Olson Kennedy, endocrinóloga, Centro de Salud y Desarrollo Trans Youth.
La sociedad asigna un género a los cuerpos y a partir de eso se interactúa con ellos y norma los comportamientos que se “deben” tener: crea expectativas, norma y fuerza la conformidad de género (“tiene pene es hombre, tiene vulva es mujer”, “los hombres son así, las mujeres son asá”). Sin embargo, la persona tiene un sentido profundo de si que puede escapar y no alinearse con las expectativas sociales.
¿De dónde deviene lo binario?
- Si hay una relativa baja incidencia de un fenómeno –como las identidades diversas- se tiende a considerar “normal” lo que ocurre con la mayoría. Esto no demerita la existencia y la realidad de la minoría o las tendencias menores.
- Los prejuicios en torno a la diferencia y la sexualidad asociados a creencias religiosas.
- La tendencia humana a la categorización y la ocurrencia de “disonancia cognitiva”: no saber qué hacer con lo distinto y con lo que no encaja en los parámetros establecidos.
Savage & Lagerstron (2015) afirman que la edad promedio en la que los niños y niñas establecen su identidad de género en un sentido estable son los 7 años. Empezamos a “tener” género desde el vientre de la madre: la sociedad ha otorgado demasiada importancia a conocer el sexo del bebé aún no nacido y, desde esos primeros momentos, empieza su encasillamiento en un género establecido. Sin embargo, más allá de los condicionamientos y expectativas sociales respecto al género, este tiene que ver con como la persona se presenta a los demás y con cómo se experimenta a sí misma. Para niños pequeños, la expresión de su género puede ser observada a través de sus juegos, juguetes preferidos, discursos y juego fantasioso, preferencias de estilo y, a veces, de manera manifiesta a través de palabras.

TEORÍAS DEL DESARROLLO DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO
- Moldeamiento cultural (la orientación tradicional): los niños exploran el género a través del sexo que les fue asignado al nacer y al recibir información de los adultos sobre lo que implica ser niño o niña. En la medida en que ocurre la experiencia social y la comunicación el niño se afirma en uno u otro género. Sin embargo, esta medida choca con la realidad y con los casos de niños que resisten los intentos de moldeamiento.
- Modelo afirmación de desarrollo de género: se opta por la observación y apoyo a los niños en la exploración de su identidad interna. Una vez que el niñe avanza en la identificación de su propio self, no se realizan intentos para detener la expresión de género. EN tanto el entorno permite la exploración, la persona podrá manifestar y confirmar (sin imposiciones externas) lo que experimenta y siente como su propio yo.
Respecto a la disforia de género, esta debe comprenderse no como una patología inherente a la persona sino como una situación resultante del estrés al que se ve sometida la persona: depresión, ansiedad, sentido de infelicidad, inquietud, derivada de la inconformidad con el género asignado al nacer (nacer en un cuerpo específico, pero no identificarse con ese cuerpo y no poder cumplir con las expectativas sociales construidas sobre ese cuerpo). Es decir, el problema deviene del hecho que la identidad de género para algunos niños trans o no conformes con su género se está desarrollando dentro de un entorno cis-normativo: por tanto, su identidad es reprimida, sus comportamientos son castigados e intentan ser moldeados incluso a la fuerza.
La disforia (para quienes la experimentan) incluye un conjunto de indicadores (signos y síntomas): los profesionales identifican los indicadores, pero la persona experimenta. Para muchas personas la disforia supone un verdadero “ruido mental” que la acompaña constantemente (ideas, sentimientos, ansiedades internacionalizadas): dudas, cuestionamientos sobre la persona que quiere ser, inquietud sobre si lo está haciendo bien, temor respecto a las miradas y perspectivas de los otros hacia ella. Esto supone una lucha interna constante. La evidencia ha demostrado tendencias en la disminución de riesgos y síntomas conforme se implementan medidas de ajuste y de transición social (cambio de nombre, cambio en indumentaria y apariencia, aceptación familiar, acompañamiento profesional). Transición Social: todos aquellos cambios necesarios para la expresión externa del género interno.
Debe considerarse que no todas las personas diversas experimentan el mismo nivel de disforia: esta puede variar desde una inconformidad leve hasta un estrés insoportable. Algunas personas solo requieren pequeños cambios y otras precisan otro tipo de tratamientos para hacer más congruente la identidad con la expresión de género de la persona.
La investigación reciente ha encontrado correlación de la disforia de género con otras manifestaciones:
- Rasgos del Espectro Autista (de alto funcionamiento), de trauma o de Trastorno de Hiperactividad y Desatención.
- Dificultad para planear con anticipación el futuro y actuar acordemente.
- Dificultad para auto regularse: ausencia de control de impulsos o de pensar las consecuencias de sus actos.
- Frustración y agobio.
- Des regularización corporal y sensorial.
- Lenguaje limitado para expresar sus estados de ánimo.
- Victimización: percepción de si mismos como débiles, dañados. Concepción del mundo como un lugar sin sentido.

Algunas ideas equivocadas respecto al género:

¿Cuándo empezaste? ¿Cuándo decidiste ser transgénero?” la persona no “empieza” ni tampoco decide” volverse transgénero, simplemente lo es. De igual manera, una persona cis género no decide serlo, simplemente lo es. Se es, se siente.
“Puede optar por otros comportamientos”: todas las personas pueden cambiar comportamientos, pero la identidad, el sentido profundo de sí, no puede ser modificado. De esta cuenta, las llamadas Terapias de Conversión –además de ser calificadas como tortura- están erradas desde su fundamento.
“Es una fase”: aunque hay casos de género fluido (en los que la persona puede experimentar o mostrarse eventualmente como hombre o mujer), la identidad de género suele ser bastante estable tanto para personas cisgénero como para personas transgénero de allí que no pueda hablarse de ella como una “fase”.
“Otros se volverán transgénero al ver su ejemplo”: la identidad transgénero no es un virus que pueda contagiarse. La identidad es un sentido profundo que no.

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